lunes, 10 de diciembre de 2012

Somos.

11.12.2012

Querido diario:

Según pasan los días el "adios" se hace más palpable.
Dijimos que nunca nos iríamos. Que cuando todo fallase, nosotros no. Dijimos muchas cosas que han quedado en nada.

"Somos los Montesco y los Capuleto. Somos nuestro dolor. Somos la calma maltratada por la prisa. Somos el olvido que se pierde recordando. Reyes sin tierra. Libros sin historia. Amor caprichoso. El blanco y el negro. Una guitarra desafinada. Bolígrafos sin tinta. Orgullo. Pasión. Debilidad. Odio. Tristeza. Fuerza. Somos vida. Somos el suicidio de Julieta. Somos huéspedes. El Sol y la Luna. Las estrellas que los rodean. El viento. Una flor mancillada. Un problema con demasiadas incógnitas. Un bar que no cierra. Un tatuaje que no desaparecerá. Un recuerdo que olvidar. Una huella en el mundo. El problema de los dioses. El chupito que hace ver doble. La borrachera que termina en llanto. El dolor de los tacones. Una canción prohibida. Una melodía sin ritmo. La chusta de un peta. Un mechero sin piedra. Un ángel caído. Un demonio con buen corazón. Un concierto sin público. Las orejas del lobo. La piedra que hace tropezar una vez más. Un tango sin liga. Un club de carretera. Las hostias de la vida" 


Duelen mis promesas. Duelen las suyas. Duele. Pero el mundo no tiene por qué entenderlo. No está hecho para entender. Presumía de no sentir, pero "dime de que presumes, y te diré de lo que careces", ¿no?

Esta noche les pido algo a las estrellas: que esté donde esté, no olvide mis letras. Las palabras se las lleva el viento, y por eso están por escrito.

Quizás esto sea otra carta sin enviar. O, quién sabe, nada más que las neuras de una joven en su diario.

Nekane.

domingo, 28 de octubre de 2012

Quizás en el fondo de una cajón, guardada bajo llave o tirada en una esquina.



El abuelo de Nekane, cuando era pequeña, le contaba que los ojos eran el reflejo más fiel del alma. Que detrás del azul, verde o marrón se encontraba la luz del corazón.



Por eso, cuando Nekane miraba a alguien a los ojos, podía sentir lo que siente esa persona. La luz cálida del amor, la penumbra de las dudas, la oscuridad del dolor... Cualquier cosa.



En ella casi siempre había brillado la luz, a veces más fuerte, otras más tenue, y solo en algún momento puntual había sentido el frío de la oscuridad.


Por eso, hace poco, se miró a los ojos en un espejo y se asustó de si misma. Ni luz, ni oscuridad, ni una mezcla; si no un paisaje desolador. Medio corazón brillando, con la fuerza de siempre. El otro medio, simplemente, no estaba. Era un vacío, ni oscuro ni iluminado. No era un corazón con heridas o cicatrices. No era un corazón. Era medio.

¿Que cómo se vive con medio corazón? No tiene ni idea. 
¿Que qué va a hacer? Sobrevivir, como ha hecho siempre.
¿Que dónde estaba esa mitad? Quien sabe. 
Quizás en el fondo de una cajón, guardada bajo llave o tirada en una esquina.

Quería entrar en sus ojos y que su luz la curase por dentro.



"You see, I've forgotten if they're green or they're blue. But yours are the sweetest eyes I've ever seen."







viernes, 17 de agosto de 2012

La suerte de mi vida.

"Cada noche la suerte cambia de mano, pero dicen que siempre termina volviendo"

Nekane había perdido ya la esperanza. Hacía meses que la suerte había desaparecido de su vida, y nada daba a entender que tuviese intención de volver. Y, sin embargo, pese a haber perdido toda esperanza, Nekane no había abandonado el juego.
Como cada vez antes de salir, paró en el espejo de la entrada de su casa, a mirarse, y de pronto quedó como abstraída en un pensamiento:
"La vida es como un juego. Los jugadores se sientan y se van continuamente de tu mesa, los ases cambian de mano, los jocker se mofan de la mala suerte... Pero esta no se acaba hasta que tu abandonas. Y si sigues viva, es que la partida continúa."

Cuando salió de su ensimismamiento ya estaba andando por la calle. No tenía rumbo fijo. ¿Para qué? Ella estaba buscando "estrellas fugaces". Sí, como lo oís. Pero no estrellas de esas que vemos por la noche en el cielo. No de esas a las que pedimos deseos.
No. Estas estrellas son personas que consiguen influir en las de su alrededor. Aquellas personas que si tienes cerca, hacen que no desees otra cosa. Ya había visto varias.

Un abuelo con su nieto pequeño, armado de paciencia y cariño. Los ojos del anciano denotaban cansancio de vivir, pero también un amor tan profundo como el más hondo de los océanos. Ojalá ese niño supiera la suerte que tiene.

Una chica, sentada al lado de la que parecía su mejor amiga, a la que consolaba lo mejor que podía. Sus ojos dejaban ver que el sufrimiento de su amiga la rompía por dentro, que no podía verla así. Ojalá aquella chica tan triste supiese con cuanto apoyo cuenta.

Pero Nekane no podía hacer nada. Es una de las reglas no escritas de ver esas estrellas fugaces. Quien las tiene cerca debe darse cuenta por él mismo. No puedes entrar en una partida que no sea la tuya, y menos para dar lecciones de moral.

Siguió andando, pero de pronto paró en seco. Delante de ella había un chico que también había parado a observarla. Si cualquiera de los transeúntes que pasaban por ahí se hubiera parado a mirarles, habría visto con total facilidad el vinculo casi mágico que se había creado entre ambos. Era un chico alto, de piel blanca y pelo negro. Nekane avanzó un paso. El chico otro. Quedaron a menos de 30 centímetros el uno del otro. En ese momento, Nekane se fijó en sus ojos, color marrón caoba, aunque le pareció ver en ellos un destello verde y gris.
Pero vio algo más en ellos. Vio la luz de la estrella fugaz más brillante que había encontrado. Vio la esperanza que había dejado de existir tiempo atrás. Vio las sonrisas, la felicidad. 
Y lo vio más cerca que nunca, porque ese chico, sin saberlo, había entrado en su partida. En su vida.

Había encontrado su estrella fugaz, su propia estrella polar, con más brillo que ninguna, solo que en vez de a 430 años luz, a escasos 30 centímetros.

Él había hecho que la suerte cambiase de mano. Que volviese a ella.
Él era la suerte de su vida.


sábado, 14 de julio de 2012

Ojos de cielo.

Los ojos de la chica se alzaron hacia el cielo. Estaba despejado, al igual que la noche anterior, y en aquella playa, alejada de la luz de las farolas, el brillo de las estrellas se apreciaba mejor. El reflejo de las estrellas en sus ojos marrones pronto se vio alterado por el agua que amenazaba con inundarlos.

Nekane siguió observando el cielo. "Si miras hacia arriba, las lágrimas no caerán", la habían dicho una vez; pero de pronto otro pensamiento llego a su mente, ocupándola por completo.
"¿Estaría él mirando las estrellas?" De día, la distancia era soportable, aunque dolorosa. Sin embargo, cuando caía el sol, el echarle de menos se volvía casi insoportable.
En la cama, cada noche, sus últimos pensamientos antes de ser vencida por el sueño eran para él. A veces, frases de canciones..."me faltas tú, tu respiración es la nana que me calma". Otras, simplemente, un te quiero, o incluso un número.

Sí, un número. Si lo pensaba en frío, Nekane pensaba que era imbécil, pero cuando echarle de menos la rompía por dentro ese número recibía todo el significado del mundo.

El 10 tenía para ella un significado especial, aunque él no lo supiese. Representaba el día que se había dado cuenta de que le quería, representaba la perfección, le representaba a él. Quizás para ese chico no era más que el número de su camiseta, pero para ella significaba pensar que la distancia es relativa cuando la persona que quieres esta esperándote al final de los kilómetros.


Te echo de menos. A cada segundo que no te siento cerca. Esté a 2 o a 700 kilómetros de ti. Pero quiero que sepas que mientras puedas mirar al cielo y ver las estrellas, será como si estuviese a tu lado. 
Que su brillo me recuerda a tus ojos. Que a tu lado soy feliz. Que me has devuelto la sonrisa que se escondió en la cara oculta de la Luna. Que entre tus brazos nada más me importa. Que eres mi nuevo sueño. Y que te quiero. 
Que quiero hacerte feliz. Que quiero ser tu sueño. Que quiero estar a tu lado. Que, otra vez, te quiero.





"Hoy, aunque estés lejos, sigo aquí. Y sabes que no puedo. No sin ti."






Nekane sabía que iba a echar de menos la ternura de sus ojos, la calidez de su sonrisa y el sabor de sus labios.





Un pájaro en la Luna, un pueblerino en París, un vagabundo en la Moncloa, un abstemio en San Fermín...







sábado, 30 de junio de 2012

Que las picas sean su fuerza.

Abrió los ojos un poco, aún adormilada. Lo suficiente como para poder ver que su cama estaba vacía. Como cada noche. Como cada mañana.
Nekane estiro el brazo por encima de ese espacio que quedaba libre en la cama, imaginando que él estaba allí.
"No hay nadie, estúpida, deja de soñar"- sonó en su cabeza.
Se volvió a encoger en sí misma, y cerró los ojo para verle, tal y como la había enseñado: "Es sencillo, cierra los ojos y visualiza mi imagen. ¿Ves? Estoy ahí."


Desde pequeña la habían enseñado que la droga es mala para el cuerpo, pero Nekane sabía de sobra que la adicción que ese chico provocaba en ella no la conseguirían igualar ni la cocaína, ni el éxtasis. Y esa sensación le daba miedo.
Se estremecía ante la idea de un nuevo golpe, de que desapareciese de repente su marca de heroína y el mono de él la matase por dentro.
No se veía con fuerzas de entregar su corazón de nuevo y ver como se lo devuelven de una patada, pero, por otra parte, quería arriesgarlo todo.

Algo en su interior susurraba que merecía la pena.

Tenía varias opciones, dejar las cartas en la mesa y abandonar la partida o apostarlo todo y confiar.

No, no nos equivoquemos, Nekane sabe muy bien que solo tiene una opción. Sabe que, por él, juega y apuesta alto. De hecho, sube la apuesta: corazón, cabeza y alma. Todo en juego.


Se quema carta y se pone la última sobre la mesa. Esperemos que, esta vez, el jocker no se ría de ella. Y si lo hace, que las picas sean su fuerza. Eso sí, el As de corazones quédatelo tú.



"Mi corazón de repuesto se muere por latir siempre a tu lado."




sábado, 16 de junio de 2012

¿Echar de menos?

"Joder, que de luz entra por la ventana. ¿Qué coño hace abierta?"- pensó Nekane. Se estiró como cada mañana, tal y como decía su madre "como un gatete", y se tumbó boca arriba, con una pierna por debajo de las sábanas y otra por encima.

Cogió el mando de los altavoces el iPod, que estaba en la mesilla, y puso la música en aleatorio. Empezó a pasar canciones una tras otra hasta que encontró una que realmente le gustaba: Wake me up when september ends. Algo dentro de ella se removió, inquieto.

Esa sensación le sonaba extrañamente familiar. Era una mezcla de felicidad irracional y miedo de perder lo que ni tan siquiera se tiene. Pero había algo más. ¿Echar de menos?.

No puede ser - pensó - Me dije que nunca volvería a hacerlo, que no quería sentirme vulnerable de nuevo.
Y sin embargo se vio allí tumbada, echando de menos, sintiéndose insignificante, débil... otra vez. Con ese estúpido miedo de perder de nuevo, de que la dejen caer otra vez, de que las ilusiones se mancillasen.

Y quiso dormirse de nuevo. Que no la despertasen hasta que terminase Septiembre.




Bueno, no, en realidad que no la despertasen hasta que él volviese.









domingo, 27 de mayo de 2012

Esos ojos la importan demasiado.

"Hoy tiene que ser un buen día"- pensó Nekane al levantar la persiana tras levantarse de la cama. No sabía por qué, pero sólo le apetecía sonreir.

Tenía unas palabras dando vueltas en la cabeza sin parar. Y a quien se las había dicho. No dejaba de rememorarlas. Durante el desayuno, mientras intentaba concentrase en los apuntes de Isabel II, mientras se vestía para ir a dar una vuelta...

La verdad es que mirase donde mirase lo único que veía eran unos ojos de tonos grises.
La verdad es que sentía, a la vez, una angustia en el pecho que la aprisionaba. Sabía lo que estaba pasando, y Nekane, aunque suene ridículo, tenía miedo.

Había oído muchas promesas que no llegaron a ningún lado. Había confiado su alma al diablo por alguien que se puso de parte del propio Satanás. Se había acercado al acantilado, a contemplar el sol sobre el mar, sin saber que la iban a dejar caer.

Su corazón se estremecía ante la simple idea de alejarse de la muralla de piedra que se había construido. No quería más heridas que tener que sanar a base de un whisky barato.
Y, sin embargo, alejarse de él tras esa protección de roca le dolía aún más.

"Tener miedo a intentarlo no significa que no vaya a hacerlo", se dijo. No... esconderse por miedo no es vivir. Y quien no arriesga no gana.

Solo espera que, si tiene que llegar la hostia de nuevo, esta vez aprenda. Aunque en realidad reza cada noche para que este sueño que parece haber empezado no acabe... No quiere seguir creyendo que una historia con final feliz sea una historia sin acabar.

¿Sabes? Hay una canción que de describe perfectamente lo que siente Nekane: "Pero tengo que admitir que me empiezas a importar. Tengo miedo de quererte, y pasarlo mal."

Lo gracioso es que, cuando lo piensa, se da cuenta de que ya es demasiado tarde. Esos ojos la importan demasiado.


Sí, tengo miedo. Pero no me gusta tenerlo. Me siento atrapada, limitada. Y no me gusta. Sí tú quieres, puedo volver a entrar a la partida. Que me repartan cartas de nuevo, que no temeré apostar fuerte. Pero claro, todo eso si tú quieres...

jueves, 24 de mayo de 2012

El camino de los sueños.

Nekane iba caminando, sin ningún rumbo, por aquella ciudad que la había visto crecer. Un paso, y luego otro. Y así, como cada vez que el mundo se volvía demasiado grande y pesado para sus hombros.

Cada vez que la pequeña Nekane se sentía demasiado frágil como para soportar todo lo que venía encima, cogía su música y salía andar sin rumbo fijo. Que más da hacia donde fuese, ¿no?. Todos los caminos conducen a Roma.

Sin embargo, ese día iba más inmersa en sus pensamientos que de costumbre, y cuando se quiso dar cuenta no sabía dónde estaba. Miró hacia todas partes, buscando una referencia. Algo a que atenerse para conseguir localizarse.

Se sentía sola y perdida. Había escapado del mundo y éste se le echaba encima de nuevo. Aquello parecía un parque. Estaba en una bifurcación de caminos y no recordaba por cual había llegado.
"Estoy sola y perdida" se decía sin parar.
Se sentó ahí mismo, en medio de la nada, con la música aún puesta, se agarró las rodillas y enterró la cabeza entre ellas. "Sola". Las lágrimas caían, silenciosas, por sus mejillas hasta impactar en sus pitillos vaqueros. "Sola". La música seguía sonando, atronadora, en sus oídos. Y así, sin parar de repetirse que estaba sola y perdida, se quedo dormida en la misma posición.

No sabe cuanto tiempo pudo pasar, pero cuando abrió los ojos de nuevo era noche totalmente cerrada, sin farolas que iluminasen el camino. Sin más guía que las estrellas.

Se quedó mirándolas. Siempre había sabido encontrar la Estrella Polar, y a partir de ahí sabía orientarse. Sin embargo sentía en su interior que no estaba tan sola, que quería permanecer allí más tiempo.

Tenía las Vans llenas de polvo, los vaqueros manchados de las lágrimas y el iPod casi sin batería. Pero no importaba. Después de mucho tiempo, a pesar de la angustia al verse perdida, se sentía a gusto, en su lugar. La Luna corroboró ese pensamiento, brillando, llena, más cerca que nunca. Parecía que quisiese convencer a Nekane de que no estaba sola.

Pero como todo, el momento acabó. Con los primeros rayos de sol, Nekane se levantó, dispuesta a volver a su piso, cuando vió un cartel que la noche anterior le había pasado desapercibido.
Era el nombre del camino por el que llegó hasta ese cruce: "El camino de los sueños".

Quiso recordar siempre ese lugar donde parecía que los miedos desaparecían, que los sueños cobraban vida... Así que, con las llaves de casa, ralló en uno de los robles que rodeaban el camino: "Nunca se me va a olvidar, me encanta"

"No tiene mucho sentido que lo escriba, lo voy a recordar siempre" se dijo, pero bueno, las palabras se las lleva el viento, así que mejor escribirlas.

Sí, todos los caminos llevan a Roma, pero con aquel había encontrado su paraíso particular.




Para recorrer el camino de los sueños hace falta valor, pero estoy segura de que conllevará su recompensa. Y es que lo mejor del Sol es el brillo de la Luna.

martes, 22 de mayo de 2012

Elige tu propio destino.

Hay quien piensa que los sueños no son más que el recopilatorio de todo lo que pasa por nuestra cabeza a lo largo del día.
Y.. ¿quién sabe si es cierto o no? En el fondo, quizás los sueños no sean más que aquello aunque nuestro subconsciente conoce, nosotros no nos damos cuenta y ha de buscar una forma de dárnoslo a entender.

Pero no necesariamente deben fijar tu camino. Si cada vez que soñásemos siguiésemos a muerte dicho sueño, terminaríamos cayéndonos de la cama hasta descalabrarnos. Sin embargo, aunque no dictan por dónde ir, pueden darte una idea de lo que tu subconsciente sabe que deseas.

Y quizás, sólo quizás, creo que soy más de los de "elige tu propio destino".

Si nos conociésemos de verdad, no nos haría falta soñar, ¿te das cuenta?. Sabríamos perfectamente el "destino que queremos elegir". Por eso puedo llegar a  afirmar que la frase "los sueños no son más que aquello que en el fondo sabemos que deseamos" tiene algo de verdad.

Son el barco encerrado en una botella. El deseo más inconfesable que no dejamos salir de nosotros. El alma animal que se adueña de nosotros cada noche, haya Luna llena o no. La parte sumergida del iceberg que, sin dejarse ver, es capaz de hundir barcos.




¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción. Que el mayor bien es pequeño. Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

La canción terminó y el mundo siguió su curso.

¿Sabes de que me he acordado hoy?

De aquel día, de aquel concierto. Primera fila, todos juntos, gritando las canciones, escuchando los poemas del líder del grupo. Menos tú.



Tú, que mientras tocaba tu grupo favorito estabas en otro mundo... en el que también estaba ella. Fin de una canción. "Mierda y cuchara". Breves versos de un poema que introducían la siguiente. "Y entonces dijo que permanecería hasta el día...".


Sí, cielo, introducían la canción que una vez fue nuestra. "El día en que lluevan pianos". Mi reacción fue estúpida, lo sé. Las manos fueron a taparme la boca, y después me crucé de brazos, haciendo verdaderos esfuerzos para no recordar todo lo que ese tema suponía.
Aquellas noches, las estrellas y, en definitiva, la canción se me echaron encima.

Y no sabía que venía en ese momento, si la hostia o el beso. Si podrían los recuerdos buenos o su final. Pero, como todo, la canción terminó y el mundo siguió su curso.

Te daría las gracias por "respetar" la que un día fue nuestra canción. Por respetar que fuese mía y por que no se haya convertido ya en la suya también.
Pero no tengo nada que agradecerte. No nos confundamos...

¿Y sabes por que me he acordado de todo esto? Porque hoy, hablando de aquel concierto has tenido los cojones de soltarme que "les conozco desde hace tres meses y sólo gracias a ti".
¿Te debo conocerles? Lo siento pero no paso por ahí. Para empezar, si me hablas, lo haces bien, y para seguir...

No creo que te convenga sacar deudas a relucir. Te puedo deber conocerles, sí, pero tú me debes a mi muchísimo más, y no son palabras mías, si no tuyas, las que lo afirman.

No intentes cobrar las deudas, cielo, porque entrarás en quiebra antes de que te pague yo la primera.

Llevaba mucho sin escribir, sí, y mucho también sin saber que decirte.

Hasta aquí puedo leer hoy. Que te vaya bien.

Fdo: Nekane.




"De las partes de mi alma, la memoria es la más cruel."

domingo, 6 de mayo de 2012

Me rodeo de los mejores.

Hoy no escribo una carta para meterla en un sobre de metal. No, hoy es para ellos, por una sencilla razón:

Porque cuando te das cuenta de todas las capas de mierda que lo cubren todo, los únicos que vienen y te ayudan a rascar con las manos son los amigos.
Por ellos, los que de verdad están ahí siempre, por los que saben el significado de "infinito", por los que "para siempre" es poco tiempo, por los que hacen que te sientas importante... Brindemos.
Se lo merecen.

http://www.youtube.com/watch?v=PjsRBgmZVHQ

Me rodeo de los mejores.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Y eso sí que es así.

"Las cosas no son siempre tan fáciles. Le quiero con toda mi alma, pero más me quiero a mi"

Si es así... ¿Por qué seguirías dispuesta a morir por él?. ¿Por qué, aunque no merezca la pena, no te importa morir cada vez que le ves con tal de verle sonreir un poco?

Eres una jodida ilusa, cielo. Y eso sí que es así.

Pero claro, a base de hostias se endurecen las almas.

martes, 1 de mayo de 2012

Ahora te llevas el premio gordo.

"Nunca lo des todo por una persona, nunca le será suficiente".

Mira que has estado equivocado veces en la vida, ¿eh?, pero cielo, ahora te llevas el premio gordo.

Para empezar, en primer lugar, nunca se da todo por nadie, es imposible para cualquier persona.
Y para seguir: claro que valoré todo lo que me dabas, todo lo que me hacías sentir, porque aunque ya acabó puedo afirmar que han sido de los meses más bonitos de mi vida. Puedo decir sin miedo a meter la pata que los he disfrutado como nunca, quitando el hecho de que acabasen y cómo lo hicieron.

Y te voy a contar un secreto, ¿vale?
Bueno, y si no vale pues también, aquí la que escribe soy yo.

Lo que has demostrado es que no fue suficiente para tí. Dijiste darlo todo y, sin embargo, lo mandaste a la mierda por el primer par de tetas que se metió en tu cama. Pero claro, en la vida admitirás que rompiste tus promesas por eso, el orgullo es demasiado duro, ¿eh?. Sí, quizás no me mentías cada vez que desnudábamos el alma, pero sí el día que todo acabó donde empezó. O bueno, a lo mejor tampoco era todo una mentira, lo que pasa es que quizás no seas tan tonto como das a entender y supiste guardarte la parte de verdad que llevó al resto de ellas.

En fin, chico, lo dicho, que ni la culpa es mia, porque fuiste todo pese a no dar más que una parte; ni tu mentiste, porque todo el mundo tiene derecho a guardarse las verdades.

Una vez más, que te vaya bien.

Fdo: Nekane.

lunes, 30 de abril de 2012

Como siempre, que te vaya bien.

¿Sabes? Hoy te escribo de nuevo porque me he dado cuenta de que, quizás, debería darte las gracias.

Sí sí, no me mires así, ya te explico:
Creo que debo darte las gracias porque anoche, por primera vez en mi vida, tras 18 años, no lloré viendo el Rey León.
Fíjate, creo que en el fondo sí que he aprendido de todo esto. O, a lo mejor, la palabra no es "aprender", si no que... quién sabe, quizás me he hecho más fuerte.
Los planes que tienen la manía esa de caerse a la mitad ya no me afectan. Consigo mantener todo "el dolor" en una caja fuerte totalmente acorazada.

Aunque, como ya he dicho, quien sabe...
Cabe la posibilidad de que sólamente hoy me siente indestructible. Quizás mañana se me hayan desgastado las fuerzas, de tanto usarlas, y la caja fuerte de abra con un ligero "clic".

Y todo esto me lleva a darme cuenta de que parece ser que no soy más que una consecuencia de los actos de la gente. Sí, cielo, Ortega y Gasset tenía razón, yo soy yo y mis circunstancias. Y me estoy cansando bastante de que entre las circunstancias de mi día a día esté tu nombre, pese a pertenecer a un pasado, que ya te digo ahora, no va a volver.

Bueno, sigo, que a lo tonto me pongo a divagar.
Gracias por demostrarme que hasta la gente que más dice quererte no tiene el menor reparo en hacerte daño. Por enseñarme que cuando se trata de mirarse el ombligo, nadie recuerda el significado de "ser fiel a unos principios". ¡Ah! y que no se me olvide lo más importante: Gracias por demostrarme que ni los regalos más eternos, como puede ser una estrella, son promesas de nada en absoluto.




Hasta aquí puedo leer.

Como siempre, que te vaya bien, cielo.

Fdo: Nekane.

domingo, 29 de abril de 2012

Solo con el tiempo se aprende.

El pasado es algo que mucha gente ve como un problema que te persigue. ¿Por qué?. También tiene cosas buenas, joder, pero nos empeñamos en quedarnos con lo malo.
Además, ¿cómo nos va a perseguir?

No, queridos, el pasado no persigue a nadie. Somos nosotros los que nos aferramos a él como a un clavo ardiendo. Sí, suena totalmente estúpido, ya que muchas veces lo único que hace es matarnos por dentro, pero lo hacemos.
Parece ser que sufrir por nuestras acciones, tanto correctas como erróneas, y por nuestras decisiones nos hace sentir mejor. Lo sé, vuelve a sonar estúpido.
Y... ¿Os dais cuenta de que por mucho que vivamos con los recuerdos estancados en el pasado nunca aprendemos?

Como dijo Jorge Luis Borges:
"(...)Con el tiempo te das cuenta de que lo mejor no es el futuro, si no lo que estás viviendo en ese mismo instante. Con el tiempo aprenderás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Con el tiempo aprendes que perdonar, pedir perdón, decir que ama, que echas de menos, decir que necesitas, ante una tumba, ya no tiene sentido."

Cuando te das cuenta de lo que es pasado, presente y futuro, y consigues aprender de cada uno, es cuando realmente sabrás lo que eres capaz de soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que jamás pensaste.



Pero, desafortunadamente, sólo con el tiempo se aprende, y tiempo es lo que yo necesito.




Fdo: Nekane.



Que te vaya bien.

Te he calado ya. Bueno, en realidad te tenía calado desde hace tiempo, solo que, quien sabe, en el fondo la esperanza me hacía no creerlo.
Me da pena, sinceramente. Pero bueno, ya he dicho que no iba a meterme. Sin embargo, no meterme no significa no opinar.
Y opino que la has cagado, así, tal cual suena.
¿Sabes qué? Que me la suda, pero ojalá llegue el día que te des cuenta de que "escogiste a la más guapa y a la menos buena". La tormenta llegará, cielo, y no seré yo la que te abra la puerta para protegerte de la lluvia.

Que te vaya muy bien.

Nekane.

sábado, 28 de abril de 2012

Cartas en sobres de metal.

¿Sabéis que es lo bueno de las "cartas en sobres de metal"? Que puedes vaciar tu interior en ellas y aún así solo tu sabrás lo que pone. Su destinatario no podrá abrirlas, y tampoco leer a trasluz.


Te delatan tus ojos. Me miras con culpabilidad. ¿Por qué? No lo hagas. Estás haciendo lo que quieres con tu vida, ¿qué tiene de malo?.
Pero te diré algo: No puedes abarcarlo todo, cielo. No puedes pretender tenerlo todo.
¿Recuerdas lo que me contabas? Yo sí, perfectamente: el daño que te habían hecho antes, que nunca habías encontrado a nadie que supiese querer de verdad, que por fin tenías todo con lo que habías soñado, que un para siempre significaba "infinito".
La verdad es que lo pienso ahora y se me pasan varias opciones por la cabeza: o bien que me mentiste de la manera más insensible que existe, o que eres tonto, egoísta e inmaduro. Y lo siento, pero no me gusta sentirme engañada, así que me decanto por la segunda. Y lo hago porque si todas aquellas palabras eran verdad, no tienes otra definición. Te acojonaste ante algo que según tu llevabas esperando toda la vida. Y claro, te habían hecho daño, así que te viste con derecho de hacerlo tu también.



¿Y recuerdas cuando, anoche, sin fuste alguno, me dijiste que me querías? Lo siento, tío, pero yo por ahí ya no paso. Vete con quien mejor se abra de piernas y suéltaselo a ella.
No quiero oírlo más. No quiero que me mires con pena, que bastante me doy ya yo sola.

Hasta la próxima.

Nekane.






"Perdí la llave que cerraba aquel sobre de metal
pero a trasluz se leía "no te voy a olvidar".

De las partes de mi alma,
la memoria es la más cruel
pues causa el mayor mal
recordando todo el bien
Y esa carta de la que antes te hablé
llevaba escrito en el remite
Que yo siempre te..."

Que más dará....



jueves, 26 de abril de 2012

Muero de ganas de morir cada día.

Tengo la manía de almacenar recuerdos en cajas. Los tuyos, por ejemplo, están en una caja de bombones. Un cuaderno, alguna carta, tonterías que considerábamos nuestras...
Y claro, soy idiota, ¿recuerdas? Sólo a mi se me ocurre abrir la caja de Pandora, liberar los recuerdos de su prisión.
Vuelan, de pronto, todos, desde el principio, cuando no eran nada, hasta el final, donde volvieron a no serlo.
Y es entonces cuando te das cuenta de lo que decían, de las promesas que se convirtieron en mentiras a pesar de los "¿qué gano mintiéndote?". Se me ocurren muchas respuestas a esa pregunta. Respuestas que pasan diariamente por mi cabeza, cuando te veo. Cuando la veo a ella.



No es sano, ¿sabes?. Muero de ganas de morir cada día. Me sobra verte, pero me faltas tu.
A pesar de las mentiras, de las promesas rotas, de la ilusión perdida, de la falsa esperanza...

Pero bueno, ya he dicho que soy idiota, ¿no?







Ojalá me dijeses que sí, que tengo razón, que todo fue un juego, que nunca pretendiste querer. Que fueron un par de polvos por diversión. Dime que me usaste y déjame olvidarte de una vez. Haz que te odie, a ver si así se acaba ya esta puta mierda.

Dime con qué derecho me has dejado estas cicatrices.

Finges un par de sonrisas. Todo va bien. La gente te ve feliz, y tu a ellos. Y, de repente, entre los demás, está él. Intentas que no te importe nada, verle como quien debería ser ahora, alguien más. Pero no puedes.

Los besos, las caricias, los susurros, las palabras, los lugares, las canciones y los versos vienen a tu cabeza como un ejército de bárbaros, dispuestos a destruir todo a su paso, y por el camino, atraviesan, uno a uno, tu corazón.

Los acordes de la guitarra que suena te transportan a esos momentos en los que no temías nada, en los que veías tu vida completa.

Y, como movida por un resorte, tu sonrisa se torna en melancolía y lágrimas.

"Dime con que derecho me has dejado estas cicatrices."

miércoles, 25 de abril de 2012

No entiendo por qué ya no se cree en la magia.



Lo único bueno que le veo a que anochezca tan pronto es la cantidad de tiempo que tienes para quedarte mirando al cielo, aunque no se vean casi las estrellas. Te quedas en un banco, mirando hacia arriba, deseando flotar con ellas. Y sueltas el comentario: "Es mágico, ¿verdad?". Es en ese momento cuando se oye la risa, o se notan las miradas de "¿Estás loca?".
Pues sí, creo en la magia. No en los trucos de cartas, ni en sacar una moneda de la oreja, sino en lo que es mágico de verdad.
"Demuéstrame que cosas son mágicas"- me dijeron una vez.
Pues bien, la magia se encuentra en todas partes, mires donde mires, si sabes buscarla.
En una sonrisa cómplice, en una mirada tierna, en que dos personas digan algo a la vez, en una lágrima indiscreta que cae por el rabillo del ojo, en una persona tocando la guitarra en un parque, en un amanecer de principios de otoño, en la sonrisa de alguien a quien quieres, en una canción que te recuerda a alguien especial, en poder ver las estrellas una noche que se presentaba nublada, en una frase de película que te hace gracia, en la letra de esa canción que te describe, en una pareja que se reencuentra en el aeropuerto, en la cara de los niños el día de reyes, en el "brillo" de una persona especial, en el libro que te hace viajar, en el padre que vuelve después de varios meses a casa a ver a sus hijos, en las lágrimas de una despedida, en el bostezo de un cachorro...
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Que no me vengan y me vuelvan a decir que la magia no existe...