sábado, 28 de abril de 2012

Cartas en sobres de metal.

¿Sabéis que es lo bueno de las "cartas en sobres de metal"? Que puedes vaciar tu interior en ellas y aún así solo tu sabrás lo que pone. Su destinatario no podrá abrirlas, y tampoco leer a trasluz.


Te delatan tus ojos. Me miras con culpabilidad. ¿Por qué? No lo hagas. Estás haciendo lo que quieres con tu vida, ¿qué tiene de malo?.
Pero te diré algo: No puedes abarcarlo todo, cielo. No puedes pretender tenerlo todo.
¿Recuerdas lo que me contabas? Yo sí, perfectamente: el daño que te habían hecho antes, que nunca habías encontrado a nadie que supiese querer de verdad, que por fin tenías todo con lo que habías soñado, que un para siempre significaba "infinito".
La verdad es que lo pienso ahora y se me pasan varias opciones por la cabeza: o bien que me mentiste de la manera más insensible que existe, o que eres tonto, egoísta e inmaduro. Y lo siento, pero no me gusta sentirme engañada, así que me decanto por la segunda. Y lo hago porque si todas aquellas palabras eran verdad, no tienes otra definición. Te acojonaste ante algo que según tu llevabas esperando toda la vida. Y claro, te habían hecho daño, así que te viste con derecho de hacerlo tu también.



¿Y recuerdas cuando, anoche, sin fuste alguno, me dijiste que me querías? Lo siento, tío, pero yo por ahí ya no paso. Vete con quien mejor se abra de piernas y suéltaselo a ella.
No quiero oírlo más. No quiero que me mires con pena, que bastante me doy ya yo sola.

Hasta la próxima.

Nekane.






"Perdí la llave que cerraba aquel sobre de metal
pero a trasluz se leía "no te voy a olvidar".

De las partes de mi alma,
la memoria es la más cruel
pues causa el mayor mal
recordando todo el bien
Y esa carta de la que antes te hablé
llevaba escrito en el remite
Que yo siempre te..."

Que más dará....



No hay comentarios:

Publicar un comentario