lunes, 10 de diciembre de 2012

Somos.

11.12.2012

Querido diario:

Según pasan los días el "adios" se hace más palpable.
Dijimos que nunca nos iríamos. Que cuando todo fallase, nosotros no. Dijimos muchas cosas que han quedado en nada.

"Somos los Montesco y los Capuleto. Somos nuestro dolor. Somos la calma maltratada por la prisa. Somos el olvido que se pierde recordando. Reyes sin tierra. Libros sin historia. Amor caprichoso. El blanco y el negro. Una guitarra desafinada. Bolígrafos sin tinta. Orgullo. Pasión. Debilidad. Odio. Tristeza. Fuerza. Somos vida. Somos el suicidio de Julieta. Somos huéspedes. El Sol y la Luna. Las estrellas que los rodean. El viento. Una flor mancillada. Un problema con demasiadas incógnitas. Un bar que no cierra. Un tatuaje que no desaparecerá. Un recuerdo que olvidar. Una huella en el mundo. El problema de los dioses. El chupito que hace ver doble. La borrachera que termina en llanto. El dolor de los tacones. Una canción prohibida. Una melodía sin ritmo. La chusta de un peta. Un mechero sin piedra. Un ángel caído. Un demonio con buen corazón. Un concierto sin público. Las orejas del lobo. La piedra que hace tropezar una vez más. Un tango sin liga. Un club de carretera. Las hostias de la vida" 


Duelen mis promesas. Duelen las suyas. Duele. Pero el mundo no tiene por qué entenderlo. No está hecho para entender. Presumía de no sentir, pero "dime de que presumes, y te diré de lo que careces", ¿no?

Esta noche les pido algo a las estrellas: que esté donde esté, no olvide mis letras. Las palabras se las lleva el viento, y por eso están por escrito.

Quizás esto sea otra carta sin enviar. O, quién sabe, nada más que las neuras de una joven en su diario.

Nekane.

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