domingo, 27 de mayo de 2012

Esos ojos la importan demasiado.

"Hoy tiene que ser un buen día"- pensó Nekane al levantar la persiana tras levantarse de la cama. No sabía por qué, pero sólo le apetecía sonreir.

Tenía unas palabras dando vueltas en la cabeza sin parar. Y a quien se las había dicho. No dejaba de rememorarlas. Durante el desayuno, mientras intentaba concentrase en los apuntes de Isabel II, mientras se vestía para ir a dar una vuelta...

La verdad es que mirase donde mirase lo único que veía eran unos ojos de tonos grises.
La verdad es que sentía, a la vez, una angustia en el pecho que la aprisionaba. Sabía lo que estaba pasando, y Nekane, aunque suene ridículo, tenía miedo.

Había oído muchas promesas que no llegaron a ningún lado. Había confiado su alma al diablo por alguien que se puso de parte del propio Satanás. Se había acercado al acantilado, a contemplar el sol sobre el mar, sin saber que la iban a dejar caer.

Su corazón se estremecía ante la simple idea de alejarse de la muralla de piedra que se había construido. No quería más heridas que tener que sanar a base de un whisky barato.
Y, sin embargo, alejarse de él tras esa protección de roca le dolía aún más.

"Tener miedo a intentarlo no significa que no vaya a hacerlo", se dijo. No... esconderse por miedo no es vivir. Y quien no arriesga no gana.

Solo espera que, si tiene que llegar la hostia de nuevo, esta vez aprenda. Aunque en realidad reza cada noche para que este sueño que parece haber empezado no acabe... No quiere seguir creyendo que una historia con final feliz sea una historia sin acabar.

¿Sabes? Hay una canción que de describe perfectamente lo que siente Nekane: "Pero tengo que admitir que me empiezas a importar. Tengo miedo de quererte, y pasarlo mal."

Lo gracioso es que, cuando lo piensa, se da cuenta de que ya es demasiado tarde. Esos ojos la importan demasiado.


Sí, tengo miedo. Pero no me gusta tenerlo. Me siento atrapada, limitada. Y no me gusta. Sí tú quieres, puedo volver a entrar a la partida. Que me repartan cartas de nuevo, que no temeré apostar fuerte. Pero claro, todo eso si tú quieres...

jueves, 24 de mayo de 2012

El camino de los sueños.

Nekane iba caminando, sin ningún rumbo, por aquella ciudad que la había visto crecer. Un paso, y luego otro. Y así, como cada vez que el mundo se volvía demasiado grande y pesado para sus hombros.

Cada vez que la pequeña Nekane se sentía demasiado frágil como para soportar todo lo que venía encima, cogía su música y salía andar sin rumbo fijo. Que más da hacia donde fuese, ¿no?. Todos los caminos conducen a Roma.

Sin embargo, ese día iba más inmersa en sus pensamientos que de costumbre, y cuando se quiso dar cuenta no sabía dónde estaba. Miró hacia todas partes, buscando una referencia. Algo a que atenerse para conseguir localizarse.

Se sentía sola y perdida. Había escapado del mundo y éste se le echaba encima de nuevo. Aquello parecía un parque. Estaba en una bifurcación de caminos y no recordaba por cual había llegado.
"Estoy sola y perdida" se decía sin parar.
Se sentó ahí mismo, en medio de la nada, con la música aún puesta, se agarró las rodillas y enterró la cabeza entre ellas. "Sola". Las lágrimas caían, silenciosas, por sus mejillas hasta impactar en sus pitillos vaqueros. "Sola". La música seguía sonando, atronadora, en sus oídos. Y así, sin parar de repetirse que estaba sola y perdida, se quedo dormida en la misma posición.

No sabe cuanto tiempo pudo pasar, pero cuando abrió los ojos de nuevo era noche totalmente cerrada, sin farolas que iluminasen el camino. Sin más guía que las estrellas.

Se quedó mirándolas. Siempre había sabido encontrar la Estrella Polar, y a partir de ahí sabía orientarse. Sin embargo sentía en su interior que no estaba tan sola, que quería permanecer allí más tiempo.

Tenía las Vans llenas de polvo, los vaqueros manchados de las lágrimas y el iPod casi sin batería. Pero no importaba. Después de mucho tiempo, a pesar de la angustia al verse perdida, se sentía a gusto, en su lugar. La Luna corroboró ese pensamiento, brillando, llena, más cerca que nunca. Parecía que quisiese convencer a Nekane de que no estaba sola.

Pero como todo, el momento acabó. Con los primeros rayos de sol, Nekane se levantó, dispuesta a volver a su piso, cuando vió un cartel que la noche anterior le había pasado desapercibido.
Era el nombre del camino por el que llegó hasta ese cruce: "El camino de los sueños".

Quiso recordar siempre ese lugar donde parecía que los miedos desaparecían, que los sueños cobraban vida... Así que, con las llaves de casa, ralló en uno de los robles que rodeaban el camino: "Nunca se me va a olvidar, me encanta"

"No tiene mucho sentido que lo escriba, lo voy a recordar siempre" se dijo, pero bueno, las palabras se las lleva el viento, así que mejor escribirlas.

Sí, todos los caminos llevan a Roma, pero con aquel había encontrado su paraíso particular.




Para recorrer el camino de los sueños hace falta valor, pero estoy segura de que conllevará su recompensa. Y es que lo mejor del Sol es el brillo de la Luna.

martes, 22 de mayo de 2012

Elige tu propio destino.

Hay quien piensa que los sueños no son más que el recopilatorio de todo lo que pasa por nuestra cabeza a lo largo del día.
Y.. ¿quién sabe si es cierto o no? En el fondo, quizás los sueños no sean más que aquello aunque nuestro subconsciente conoce, nosotros no nos damos cuenta y ha de buscar una forma de dárnoslo a entender.

Pero no necesariamente deben fijar tu camino. Si cada vez que soñásemos siguiésemos a muerte dicho sueño, terminaríamos cayéndonos de la cama hasta descalabrarnos. Sin embargo, aunque no dictan por dónde ir, pueden darte una idea de lo que tu subconsciente sabe que deseas.

Y quizás, sólo quizás, creo que soy más de los de "elige tu propio destino".

Si nos conociésemos de verdad, no nos haría falta soñar, ¿te das cuenta?. Sabríamos perfectamente el "destino que queremos elegir". Por eso puedo llegar a  afirmar que la frase "los sueños no son más que aquello que en el fondo sabemos que deseamos" tiene algo de verdad.

Son el barco encerrado en una botella. El deseo más inconfesable que no dejamos salir de nosotros. El alma animal que se adueña de nosotros cada noche, haya Luna llena o no. La parte sumergida del iceberg que, sin dejarse ver, es capaz de hundir barcos.




¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción. Que el mayor bien es pequeño. Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

La canción terminó y el mundo siguió su curso.

¿Sabes de que me he acordado hoy?

De aquel día, de aquel concierto. Primera fila, todos juntos, gritando las canciones, escuchando los poemas del líder del grupo. Menos tú.



Tú, que mientras tocaba tu grupo favorito estabas en otro mundo... en el que también estaba ella. Fin de una canción. "Mierda y cuchara". Breves versos de un poema que introducían la siguiente. "Y entonces dijo que permanecería hasta el día...".


Sí, cielo, introducían la canción que una vez fue nuestra. "El día en que lluevan pianos". Mi reacción fue estúpida, lo sé. Las manos fueron a taparme la boca, y después me crucé de brazos, haciendo verdaderos esfuerzos para no recordar todo lo que ese tema suponía.
Aquellas noches, las estrellas y, en definitiva, la canción se me echaron encima.

Y no sabía que venía en ese momento, si la hostia o el beso. Si podrían los recuerdos buenos o su final. Pero, como todo, la canción terminó y el mundo siguió su curso.

Te daría las gracias por "respetar" la que un día fue nuestra canción. Por respetar que fuese mía y por que no se haya convertido ya en la suya también.
Pero no tengo nada que agradecerte. No nos confundamos...

¿Y sabes por que me he acordado de todo esto? Porque hoy, hablando de aquel concierto has tenido los cojones de soltarme que "les conozco desde hace tres meses y sólo gracias a ti".
¿Te debo conocerles? Lo siento pero no paso por ahí. Para empezar, si me hablas, lo haces bien, y para seguir...

No creo que te convenga sacar deudas a relucir. Te puedo deber conocerles, sí, pero tú me debes a mi muchísimo más, y no son palabras mías, si no tuyas, las que lo afirman.

No intentes cobrar las deudas, cielo, porque entrarás en quiebra antes de que te pague yo la primera.

Llevaba mucho sin escribir, sí, y mucho también sin saber que decirte.

Hasta aquí puedo leer hoy. Que te vaya bien.

Fdo: Nekane.




"De las partes de mi alma, la memoria es la más cruel."

domingo, 6 de mayo de 2012

Me rodeo de los mejores.

Hoy no escribo una carta para meterla en un sobre de metal. No, hoy es para ellos, por una sencilla razón:

Porque cuando te das cuenta de todas las capas de mierda que lo cubren todo, los únicos que vienen y te ayudan a rascar con las manos son los amigos.
Por ellos, los que de verdad están ahí siempre, por los que saben el significado de "infinito", por los que "para siempre" es poco tiempo, por los que hacen que te sientas importante... Brindemos.
Se lo merecen.

http://www.youtube.com/watch?v=PjsRBgmZVHQ

Me rodeo de los mejores.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Y eso sí que es así.

"Las cosas no son siempre tan fáciles. Le quiero con toda mi alma, pero más me quiero a mi"

Si es así... ¿Por qué seguirías dispuesta a morir por él?. ¿Por qué, aunque no merezca la pena, no te importa morir cada vez que le ves con tal de verle sonreir un poco?

Eres una jodida ilusa, cielo. Y eso sí que es así.

Pero claro, a base de hostias se endurecen las almas.

martes, 1 de mayo de 2012

Ahora te llevas el premio gordo.

"Nunca lo des todo por una persona, nunca le será suficiente".

Mira que has estado equivocado veces en la vida, ¿eh?, pero cielo, ahora te llevas el premio gordo.

Para empezar, en primer lugar, nunca se da todo por nadie, es imposible para cualquier persona.
Y para seguir: claro que valoré todo lo que me dabas, todo lo que me hacías sentir, porque aunque ya acabó puedo afirmar que han sido de los meses más bonitos de mi vida. Puedo decir sin miedo a meter la pata que los he disfrutado como nunca, quitando el hecho de que acabasen y cómo lo hicieron.

Y te voy a contar un secreto, ¿vale?
Bueno, y si no vale pues también, aquí la que escribe soy yo.

Lo que has demostrado es que no fue suficiente para tí. Dijiste darlo todo y, sin embargo, lo mandaste a la mierda por el primer par de tetas que se metió en tu cama. Pero claro, en la vida admitirás que rompiste tus promesas por eso, el orgullo es demasiado duro, ¿eh?. Sí, quizás no me mentías cada vez que desnudábamos el alma, pero sí el día que todo acabó donde empezó. O bueno, a lo mejor tampoco era todo una mentira, lo que pasa es que quizás no seas tan tonto como das a entender y supiste guardarte la parte de verdad que llevó al resto de ellas.

En fin, chico, lo dicho, que ni la culpa es mia, porque fuiste todo pese a no dar más que una parte; ni tu mentiste, porque todo el mundo tiene derecho a guardarse las verdades.

Una vez más, que te vaya bien.

Fdo: Nekane.