Los besos, las caricias, los susurros, las palabras, los lugares, las canciones y los versos vienen a tu cabeza como un ejército de bárbaros, dispuestos a destruir todo a su paso, y por el camino, atraviesan, uno a uno, tu corazón.Los acordes de la guitarra que suena te transportan a esos momentos en los que no temías nada, en los que veías tu vida completa.
Y, como movida por un resorte, tu sonrisa se torna en melancolía y lágrimas.
"Dime con que derecho me has dejado estas cicatrices."
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