- Un Margarita, por favor.
+ ¿Con cointreau o tripe seco?
- Triple seco
Hay cocktails que, en soledad, saben mejor. Brindé por el imparable paso del tiempo. Los días estaban pasando, infatigablemente, uno tras otro, hasta el fin de... ¿qué? Hasta el fin de lo que fuese. Cada día igual que el anterior, pero con menos sentido. Segundo tras segundo, minuto tras minuto, hora tras hora, el tiempo no significaba nada más que "paso". Un gasto insostenible de su propia vida. Y no podía hacer nada por evitarlo. El sentido de la vida, eso tan ambiguo e inalienable para el ser humano, había desaparecido para mi.
+¿Le pongo otro, señorita?
- Sí, gracias.
Si un cocktail se aprecia mejor en soledad es porque ésta, de por sí, es demasiado amarga. Estamos demasiado individualizados como para no sentirnos solos. Tenemos amigos, pareja, familia. ¿Son, acaso, circunstanciales? ¿Lo es la soledad? Lo único que sé es que me sentía sola. Nadie a mi alrededor es capaz de ver dentro de mi, y yo no sé como exteriorizarlo. Físicamente, tengo a muchas personas cerca. Pero solo así, físicamente. Algo dentro de mi se muere si sigue sintiéndose así. Necesita... ¿cómo decirlo? Comprensión.
- Perdone, otro Margarita
+ Como desee.
Comprensión. Aceptación, quizás. Algo que disipe todas las dudas que siento. El miedo que hay tras cada elección, que desaparezca. El temor de no estar haciendo nada bien, que se evapore. Cada acto trae consecuencias. Cada elección es un acto, y el miedo que tengo de las consecuencias que empiecen a llegar a partir de ahora es indescriptible. Hay "¿y si...?'s" por todas partes. ¿Y si esta no es la carrera que debería haber elegido? ¿Y si el futuro va a darme una hostia con todas sus fuerzas? ¿Y si lo estoy haciendo todo mal? ¿Y si...? Sí. Cada paso está dado en la cuerda floja, y el miedo a caer me atormenta. ¿Cuántos pasos en falso habré dado ya? La inseguridad me puede, me supera. Debo tener algún tipo de complejo.
+ Disculpe, señorita, ¿está usted bien?
- ¿Le pagan por hacer preguntas estúpidas? Otro. Bien cargado.
Los complejos... esos grandes hijos de puta. Una mujer puede superar que una tía la llame zorra, que un hombre la use, que la vida sea una puta mierda y no el mundo ideal que le habían prometido. Pero si no se quiere, todo pesa demasiado. Y yo aún no sé quererme. No veo nada en mi que merezca la pena querer. Y me cierro en banda. No siento ni padezco. O al menos eso finjo. Y volvemos a los días que pasan sin sentido, a la vida que se va poco a poco, a la soledad en la que me escondo pero de la que necesito salir, a las dudas, al miedo, a la inseguridad, a los complejos, a que estos me lleven a tener más inseguridad, al miedo a la soledad, a la soledad que siento cuando mi vida pasa sin sentido. Un circulo vicioso que da mil vueltas al mismo infierno.
- Camarero, uno más.
+ ¿Está segura?
- Usted sírvalo.
No veo nada en mi que merezca la pena querer, pero todo el "esfuerzo" que no invierto en quererme a mi lo sé volcar en quererlo a el. Alguien que aún no me explico cómo es capaz de estar en mi vida. Un parte importantísima que me da la luz que necesito cuando no veo nada claro. Tan importante que me hace olvidar mis miedos a la vez que es capaz de potenciarlos. Olvido el miedo a sentirme sola y aparece el de "no soy suficiente para él". Olvido el miedo de "qué pasará conmigo en el futuro", pero aparece el "qué será de nosotros". En mi vida había estado tan enamorada de alguien, y el poder que este sentimiento entrega a la otra persona sobre mi es tal que asusta. Y en mi cabeza suena siempre "vive el momento, disfruta de sus besos, sus caricias, su sonrisa". Pero mi corazón, mi puto corazón, tiembla ante el hecho que cualquier día me despierte y haya acabado.
+Señorita, vamos a cerrar
- Póngame, entonces, la última.
Porque a veces lo que hace falta es una copa de más para brindar por quien tanto echas de menos.
Creo que lo único que saco en claro hoy es que me gusta demasiado el tequila, pero me ha defraudado. No solo ha sido incapaz de hacer desaparece mi propio infierno, si no que me ha hecho admitirlo. Y mis demonios deberían ser sólo míos.
Nekane.