Cogió el mando de los altavoces el iPod, que estaba en la mesilla, y puso la música en aleatorio. Empezó a pasar canciones una tras otra hasta que encontró una que realmente le gustaba: Wake me up when september ends. Algo dentro de ella se removió, inquieto.
Esa sensación le sonaba extrañamente familiar. Era una mezcla de felicidad irracional y miedo de perder lo que ni tan siquiera se tiene. Pero había algo más. ¿Echar de menos?.
No puede ser - pensó - Me dije que nunca volvería a hacerlo, que no quería sentirme vulnerable de nuevo.
Y sin embargo se vio allí tumbada, echando de menos, sintiéndose insignificante, débil... otra vez. Con ese estúpido miedo de perder de nuevo, de que la dejen caer otra vez, de que las ilusiones se mancillasen.
Y quiso dormirse de nuevo. Que no la despertasen hasta que terminase Septiembre.
Bueno, no, en realidad que no la despertasen hasta que él volviese.
No hay comentarios:
Publicar un comentario